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Actualidad / Diversidad de Género

Sexualidades y lucha de clases

Español
Autor: 
Comisión Mujer, Género y Diversidad de Cali

Este año se conmemoró los 50 años de la resistencia de Stonewall, un marco en la lucha LGBT, porque fue a partir de lo que sucedió el 28 de junio de 1969 en el bar Stonewall Inn que se empiezan a realizar manifestaciones por los derechos de las personas homosexuales.

Localizado en el barrio de Greenwich Village, en Nueva York  (EE.UU.), el bar vinculado con la mafia, era el único de la época donde el baile era permitido, en los otros bares gay de Nueva York no podía haber contacto físico ni bailes ni besos. Era frecuentado en su mayoría por negros y latinos que arribaban desde Harlem en el Tren A. Al Stonewall iban muchos travestis, trans y drag queens. Los blancos de clase media casi no pisaban el lugar. Las fuerzas policiales perseguían a las personas LGBTs, en ese entonces la homosexualidad estaba prohibida en Estados Unidos (el único estado que no la combatía era Illinois) y realizaban redadas de rutina en los bares. Por lo general los dueños de los bares eran avisados y pagaban una cuantía a la policía corrupta para que se cumpliera la formalidad. Sin embargo, hubo varios allanamientos en los que personas fueron acosadas, detenidas y/o sujetas a violencias, especialmente en contra de los hombres que se vestían de mujer. Los que eran detenidos corrían el riesgo de perder a sus familias (varios eran hombres casados con hijos), a sus empleos o a ser desplazados en sus comunidades.

En junio de 1969 fue trasladado a la ciudad de Nueva York el comisario Seymour Pine, un veterano moralista decidido a enfrentar la corrupción policial, ya los acuerdos con la policía no funcionaban más y la persecución a los bares que aceptaban homosexuales pasó a ser más intensa. Ese mes se enfocó en el Stonewall y noche tras noche se realizaron redadas allí. Pero el 28 de junio, algunos, contrariamente a otras ocasiones, se rebelaron y negaron colaborar. Esa noche hubo resistencia como nunca antes, a la que se sumó varios centenares de personas que se amontonaban en la vereda frente al Stonewall. En una reacción inesperada, botellas, latas, piedras y todo lo que hubiera a mano empezó a volar contra la policía.  El enfrentamiento duró varias horas y sólo terminó recién cuando amanecía. Decenas de personas fueron detenidas y las vidrieras destrozadas. La mafia lo puso a funcionar como si nada el día siguiente y otra vez la policía allanó el espacio. Más gente que en la noche anterior decidió resistir, cientos de personas apedrearon a los oficiales y estaban dispuestas a dar la pelea convirtiendo a Christopher Street en un inesperado campo de batalla. Tres días después, en la pizarra de anuncios de la vidriera del local un grafiti decía Gay Power, el otro hacía referencia a prohibición, corruptos, policías  y mafia (Gay Prohibition Corrupt$ Cop$ Feed$ Mafia). Cuando llegó la policía, aunque contaba con varias unidades y decenas de hombres, no pudo contener a los manifestantes, que se les enfrentó por muchas horas dejando destrozos por varias cuadras.

Todo el país se enteró por los medios de comunicación que las personas homosexuales exigían ser tratadas con dignidad, dejar de ser perseguidas y tener sus derechos respetados. Las organizaciones que ya existían pasaron a crecer y otras a nacer. Un año después, el 28 de junio de 1970, en conmemoración del primer aniversario de la resistencia de Stonewall se llevó a cabo la primera Marcha del Orgullo Gay, inaugurando paradas del Orgullo Gay, que en la década de 1990 comienzan a ser renombradas para incluir más la comunidad, hasta que llamamos a lo de hoy, Orgullo LGBTI, que incluye lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales.

Sin embargo, aunque en muchas partes del mundo esta marcha siga creciendo en términos de participación y visibilización, muchas personas comprometidas con el activismo y la militancia LGBTI denuncian contradicciones dentro del mismo Movimiento, que se expresan de manera visible en la apropiación de la pauta LGBTI por el mercado capitalista y sus pautas liberales y reformistas. Ello genera despolitización de la bandera de lucha del Movimiento LGBTI e ignora principalmente las pautas de género, étnico-raciales y de clase.

Una de las contradicciones más latentes señalada es que la sigla se refiere a un movimiento que se pone como homogéneo  “la comunidad LGBTI”, cuando personas lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales viven distintas realidades y son atravesadas por diferentes experiencias y violencias. Señalan las lesbianas, las bisexuales y las trans que el Movimiento LGBTI está hegemonizado por las pautas liberales de los hombres gays blancos-mestizos de clase media y que no representa las banderas de la comunidad en su totalidad. Las mujeres lesbianas, bisexuales y trans, por ejemplo, cuestionaron su participación en la sigla porque en la sociedad misógina y racista del capitalismo cis-heteropatriarcal, el hombre está en una situación de privilegio en relación a las mujeres (y cuando el hombre es blanco está en una posición de privilegio no sólo en relación a las mujeres blancas y racializadas como también en relación al hombre negro) e identifican misoginia hacia ellas dentro de la misma comunidad LGBTI. Así mismo, se señala que las personas trans son sistemáticamente invisibilizadas de manera estructural, rechazando y desconociendo los diferentes tipos de violencias que experimentan los cuerpos disidentes del sistema binario sexo-género. Cuando generalizan todas las violencias como homofobia, están desconociendo que las violencias hacia las personas trans son transfobia. Por ello la Red Comunitaria Trans ha decidido marchar el 05 de julio, porque no se senten representadas por la Marcha del Orgullo Gay. El eje central de la marcha es la denuncia de la violencia y la impunidad que existe alrededor de la violencia transfóbica, con un un enfoque “interseccional”, reconoce que existen diferentes tipos de opresiones que se determinan y sobredeterminan de forma compleja. Por ejemplo, no es lo mismo a lo que se enfrenta un hombre trans blanco con privilegios de clase, que una mujer trans negra porque a ambos los afecta diferente el género, la raza y la clase social.

Es cierto que vivimos en una sociedad en la que todas las personas estamos sumergidas en el sentido común, determinado por la ideología de la clase dominante, así como se encuentran oprimidas las sexualidades de las mujeres y todos los y las trabajadores como resultado de la alienación. No sería diferente con las personas LGBTIs y por ello es importante el trabajo pedagógico que se hace por lograr conciencia transformadora, revolucionaria y anticapitalista-racista-cis-heteropatriarcal. La vivencia material de la sexualidad, de la identidad de género y la orientación sexual, tiene que estar en pie de lucha para terminar con esta situación de explotación, opresión y violencia particular que viven las personas LGTBI con todas las singularidades y diferencias que existen dentro de esta misma población y del movimiento organizado. No podemos pensar nuestra identidad o sexualidad escindida del panorama económico político y social del que vivimos. La lucha por erradicar la discriminación y estigmatización hacia travestis, gays, lesbianas, bisexuales, transexuales e intersexuales debe ir acompañada por la lucha de todos los sectores explotados y oprimidos.

Esta contradicción que se presenta en los espacios LGBTI, ya que las organizaciones no necesariamente tocan los temas de la vida de las personas LGBTIs de la clase trabajadora, que viven en los barrios populares, en el campo y otros espacios no céntricos o urbanos, pasa a ser un punto de tensión y una constante disputa interna para que se construya un movimiento conformado por las capas más pobres, más populares, que de hecho represente lo que es la población trabajadora (mayoría de la población) y replantee una participación no solo representativa sino que protagónica.

Es necesario forjar la unidad en la lucha para superar el capitalismo imperialista-racista-cis-heteropatriarcal. El movimiento LGTBI debe estar atento para las contradicciones mencionadas, así como es un desafío también pensar, organizar y asumir con responsabilidad esta lucha desde el movimiento tradicional de la clase trabajadora, de los partidos de izquierda, de los movimientos sociales en general, porque el objetivo que nos une es la lucha en contra a todas las formas de explotación y opresión. El reto es situar esta materialidad contradictoria, porque no basta una lucha sólo por afirmación identitária o una cuestión de derecho de consumo o derechos liberales, sino es la lucha por el derecho a la vida, a la tierra, al trabajo digno, a producir alimento saludables, a tener vivienda digna, salud pública y gratuita, educación, etc.

¡Abajo el capitalismo cis-heteropatriarcal! ¡Por un mundo donde todas las personas quepamos!

Comisión Mujer, Género y Diversidad de Cali

 

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