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Tres años construyendo la esquiva paz

Español
Autor: 
Rubín Morro

Las FARC-EP desde mucho antes de su fundación como  guerrilla en 1964 en la épica  Marquetalia al sur del Tolima sobre los lomos de la cordillera central, siempre tuvo en su estrategia, la salida política al conflicto social y armado.

Nuestras familias  desde 1948 fueron perseguidas, asesinadas, desplazadas hacia las profundidades de las montañas por las hordas asesinas auspiciadas y dirigidas por el Frente Nacional, los partido liberal y conservador. Iniciaba como hoy y hace 70 años, una cacería contra quienes se oponían al desangre nacional, también como hoy, contra los líderes y lideresas sociales y  más de 173 ex guerrilleros de las FARC-EP, asesinados firmantes del acuerdo de paz con el Estado colombiano el 24 de noviembre de 2016.

Hace nueve  años y luego de cinco intentos de llegar a un camino que nos condujera a la construcción de la paz, Colombia acariciaba por sexta ocasión, la opción de paz, convivencia y reconciliación, luego de largas guerras que dejaron profundas heridas. Fue larga nuestra discusión interna, para sentarnos a la mesa para iniciar la  fase exploratoria con el gobierno de Juan Manuel Santos. Fuimos  a estas conversaciones secretas con la incertidumbre, la desconfianza, pero también con la esperanza de parar esta guerra. La historia de procesos  anteriores no es para menos…. La perfidia y la traición están al lado y en cada esquina.

La guerra para estos años alcanzaba todo su potencial  de muerte y destrucción como todas las guerras. Sin duda alguna,  el peor acto de los seres humanos para dirimir sus conflictos. Iniciamos las conversaciones  de paz en La Habana, Cuba. Fueron cinco años de conversaciones y negociaciones en largas  jornadas de trabajo, donde las posiciones de las partes se vertían ante la presencia de los países garantes, acompañantes, el enviado especial del presidente Obama y la comunidad internacional. Llegó el primer acuerdo y hasta llegar al sexto. Quedando unas “salvedades” en las que no hubo acuerdo y otras que el gobierno no quiso abordar. Iniciaba la etapa del calvario de la implementación, con la delimitación de los ZVTN (Zonas Veredales Transitorias de Normalización) y Los PTN,(Puntos Transitorios de Normalización,  pero antes,  el viacrucis de los traslados  de los guerrilleros  a los PPT, (Puntos  de Preagrupamiento Temporal) La esperanza de la paz floreció en nuestros rostros y el país entero.

Nos  ubicamos finalmente en las ZVTN y PTN, hicimos “La Dejación de las Armas”,  El gobierno “presuroso” dio todas las garantías a las Naciones Unidas y a las FARC-EP, para el desarme en solo 180 días, como jamás en la historia había acontecido en ningún proceso de paz en el mundo. Así lo constató  la comunidad internacional. Igualmente inició la etapa de acreditación del gobierno y las Naciones Unidas de toda la comunidad fariana.

La construcción de los campamentos comenzó con dudosas contrataciones, cuando en La Habana le propusimos al gobierno que nosotros los haríamos y no aceptó. La provisión de alimentos y otros compromisos acordados con todas las trabas de una legalidad “bien afilada” para nosotros. La realidad nos golpeaba. Los “pajaritos de oro” pintados por el gobierno se iban convirtiendo en bofetadas que nos despertaban de las ilusiones, ahora en desilusiones reales,   El gobierno no tenía claro su papel, o no quiso hacerlo  y la improvisación estaba en todas oficinas oficiales del Estado  y por el otro lado, los opositores hacían  y todavía lo  hacen lo que sea para atacar el proceso de paz.  

Y…así, vamos remando incansables, sin desmayar, sobre la sangre  derramada como escudo  de luchadores por la paz que se cuentan por centenares, que han sido acribillados por los amos de la guerra… Hoy la causa de la paz tiene cimientos de miles de hombres y mujeres. Nada ha sido fácil, ni lo será nunca. Nos proyectamos como un partido político, como la fuerza política que lo estamos dando  todo  por la paz. Somos hijos  e hijas de las adversidades y nada nos arredrará.

Hoy el proceso de paz luego de tres años de su construcción, Colombia  ha despertado y luchamos por alcanzar un país moderno y equitativo con el termómetro macabro de esta proyección social, representados en los más de 1000  asesinados por la ultraderecha. El temor de la lucha popular es impresionante, encabezado por el mismo presidente Iván Duque y su mentor el verdadero presidente, Álvaro Uribe Vélez, quien recurre a toda la maldad para “hacer trizas la paz que se construye”. ¡No Pasarán!.

Ninguna lucha por la  paz en el mundo ha sido “pera en dulce”. Avanza  la paz, no cabe la menor duda. Hemos logrado victorias contra la muerte. Los logros son significativos, obviamente no como debiese. La militancia fariana y una buena parte del pueblo construye su futuro. Nuestra América y fundamentalmente Colombia por centurias ha marchado entre guerras civiles, lastres históricos que nos han impedido avanzar como la perfidia, la traición, el estigma, los odios, la venganza, el engaño, los miedos utilizados por el Estado para gobernar… Pero lo lograremos.

Este proceso de convivencia y reconciliación es irreversible. Nada lo parará. Somos más los que amamos el diálogo y la vida. “Colombia no puede estar condenada a la guerra”.  La farianidad siempre comprometida con la sociedad seguirá inclaudicable hasta lograr la paz completa. La razón derrotará a quienes con la soberbia quieren matar la esperanza de millones de colombianos a la vida digna, el amor y la solidaridad.

 

#NosVemosEl21N

#ContraElPaquetazoDeDuque

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